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Quienes somos, dónde estamos, de donde venimos...

La Ribera del Duero puede presumir de una relación de más de dos milenios con la vid y el vino; así lo testifican los mosaicos de la Villa Romana de Baños de Valdearados dedicados al dios Baco; otras muchas villas existen en la Ribera con topónimos que nos trasladan a la típica explotación agrícola romana de villas y quintas, en las que la vid era el cultivo más importante por las especiales condiciones de nuestro suelo y clima, no siendo excepción nuestro municipio Villalba de Duero que lo lleva en su nombre; también términos como pago de Quintanilla.

Importancia destacada adquiere la vid en la repoblación de estas tierras del valle del Duero por los castellanos en la reconquista, en torno al cambio de milenio, siendo sus principales impulsores los monjes cistercienses y cluniacenses, que traen a nuestra tierra las variedades de Borgoña o Burdeos, poniendo sus vides bajo la protección divina en el Monasterio de Nuestra Señora de la Vid, el más importante de la Ribera Burgalesa.

Esa vinculación histórica de la Ribera con la vid está presente en todos sus municipios, con su especial fisonomía de lagares para elaborar el vino y bodegas subterraneas para su conservación en los cascos urbanos o su entorno, contabilizándose en nuestro municipio treinta lagares y bastantes más bodegas hechas con el trabajo de siglos en el alto de San Pedro

El término municipal de Villalba de Duero está situado en la margen derecha del Duero, con la fisonomía característica de la Ribera; con un bosque de ribera paralelo al río, una zona llana de vega dedicada a cultivos de regadío y cereal y en las suaves laderas alterna el cereal y el viñedo rodeado por importantes masas boscosas de pino y encina.